PUNCION SECA EN CORUÑA

La punción seca es una técnica de fisioterapia invasiva, que consiste en la introducción de una aguja a través de la piel del paciente, sin inyectar ni extraer ninguna sustancia, buscando tan sólo el estímulo mecánico de su inserción y su posterior manipulación.

Actualmente, su mayor indicación es el tratamiento del dolor de origen muscular y miofascial, por medio de la acción directa sobre los llamados “puntos gatillo miofasciales" o “trigger points". Estos puntos, son focos de “hiperirritabilidad" presentes en algunas bandas tensas de los músculos esqueléticos (músculos que se contraen de manera voluntaria). Son puntos concretos de dichos músculos (ya están descritos y se encuentran siempre en las mismas zonas) que son dolorosos a la compresión y a otros estímulos mecánicos, que pueden provocar el dolor en esa misma zona que palpamos, es decir, dolor a nivel local, o a distancia, originándose el fenómeno conocido como “dolor referido”. Este fenómeno de dolor referido tiene una gran importancia, ya que muchas veces el dolor a distancia puede hacernos confundir una lesión de tipo miofascial con algunas patología más grave de origen neural o visceral. Por ello, es muy importante que la punción seca sea llevada a cabo por un fisioterapeuta formado en esta técnica, con los conocimientos que ello conlleva sobre el dolor miofascial y su origen y distribución en el mapa corporal.

Existen diferentes tipos de punción seca, descritas por varios autores diferentes, pero en si todas podemos agruparlas en dos:

  • Técnicas de punción superficial: En ellas, la aguja introducida no llega a atravesar el punto gatillo, si no que trabaja sobre los tejidos más superficiales que se encuentran sobre él (piel, grasa, fascia, etc).
  • Técnicas de punción profunda: en este tipo, la aguja sí atravesará el punto gatillo, buscando mediante el efecto mecánico e inflamatorio, “resetear” el punto y la normalización de este y por tanto el alivio del dolor provocado.


Normalmente, las más usadas son las técnicas de punción profunda, aunque esto dependerá de la zona, los síntomas y la valoración previamente realizada por el fisioterapeuta.

Es importante tener en cuenta, que esta técnica es bastante novedosa dentro de la fisioterapia, y se necesita tener una formación específica para llevarla a cabo, que no todos los fisioterapeutas poseen, por eso debemos cerciorarnos siempre que el profesional que la llevará a cabo posea dicha formación. Aún así, también es importante tener en cuenta que la PS no deja de ser una herramienta más al servicio del fisioterapeuta dentro de la sesión, como los masajes, los estiramientos, la electroterapia o las movilizaciones, y que sólo se aplicará si éste lo considera necesario y no existe ninguna contraindicación para ello.

Su uso está indicado en multitud de patologías que conlleven dolor miofascial asociado, tales como lumbalgia, cervicalgias, tendinopatías, capsulitis, fascitis, ciáticas y un largo etc.

Como ya indicamos anteriormente, también tiene algunas contraindicaciones, es decir, situaciones en las que no es aconsejable su uso, por ello es de especial importancia en la valoración previa al tratamiento, indicarle a nuestro fisio aquellos problemas de salud o patologías crónicas que padecemos, por si en nuestro caso concreto no fuese aconsejable aplicar este técnica (alergias a los metales, benelofobia o miedo a las agujas, embarazos o posibilidad de ello, tratamientos anticoagulantes, etc…).

Por último, debemos tener en cuenta que, como algunas otras técnicas aplicadas en fisioterapia, puede resultar algo dolorosa en el momento, e incluso podemos notar alguna molestia en las siguientes 24 horas siendo normal al tratarse de una técnica invasiva. Aún así, si tenemos cualquier duda o cualquier reacción que no nos haya sido descrita con anterioridad, siempre podremos ponernos en contacto con nuestro fisio para que evalúe si fuese necesaria alguna otra actuación.